Oltrarno – la Florencia de los florentinos


Oltrarno – la otra orilla del rio

Una visita al Oltrerno en la ribera izquierda del Arno nos permitirá conocer algunos aspectos cotidianos y característicos de la ciudad. En el barrio las grandes familias florentinas siempre han sabido convivir con el pueblo llano.
Todavía hoy se pasa de la grandiosidad del Palacio Pitti a calles salpicadas de talleres artesanales y mercados de barrio.

Palacio Real y jardines con encanto

El corazón del Oltrarno es el Palacio Real de Pitti y los jardines de Boboli. Colecciones de los Medici, los Lorena y los Saboya decoran las estancias del palacio: cuadros famosos, como es el caso de la Madonna de la silla de Rafael, frescos, porcelanas, joyas y vestimentas asombran todavía hoy a quien atraviesa sus salas. El jardín representa uno de los ejemplos más significativos de estilo italiano y en primavera nos regala exquisitas vistas y floraciones de gran belleza.

Obras maestras y talleres de artesanos

Del Palacio Pitti se puede optar por continuar hacia la animada plaza del Santo Espíritu. Allì se encuentra con su iglesia diseñada por Filippo Brunelleschi, una joya arquitectónica que alberga treinta y siete capillas. En el medio de la plaza el mercado la anima cada mañana. Siguiendo por el Burgo San Frediano nos encontramos con la Iglesia del Carmen, en cuya capilla Brancacci se pueden admirar los impactantes frescos de Masaccio, precursores de la pintura renacentista. Por estas calles se pueden ver aún artesanos de cornisas, herreros, anticuarios y otros artistas trabajando en sus talleres que bien merecen una visita para contemplar de cerca su saber hacer.

Joyas escondida entre muros de Oltrarno

Si en cambio se continúa la visita por el Arno, asombrosas son las vistas que nos ofrecen sus monumentos. Se puede hacer una pausa en una de las cafeterías del barrio de San Nicolás. Descubrir los tesoros que alberga la iglesia de Santa Felicidad, una de las más antiguas de la ciudad. Visitar casas museos, austeras en apariencia pero de gran riqueza en el interior, como es el caso del museo Bardini y la casa Siviero. Otra opción interesante es la subida a lo alto de la torre de San Niccolò.
Para quien prefiera los paseos y las zonas verdes, se puede subir la empinada cuesta de San Jorge para alcanzar así las antiguas murallas de Florencia y admirar las colecciones de azaleas en el jardín Bardini. U optar por la escalinata que lleva al mirador de Miguel Angel y al sugestivo jardín de las rosas y disfrutar de las espléndidas vistas de la ciudad desde lo alto.


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